El 9 de julio, Verónica santificado, una mujer excepcional, dedicada a su familia, siempre dispuesta a ayudar, amable y generosa, con una sonrisa eterna, un ejemplo de bondad para todos, amada y respetada por todos, su partida ha dejado un vacío, pero su legado perdurará siempre.
El santo Verónica, cuyo nombre completo es Santa Verónica Giuliani, nació el 27 de diciembre de 1660 en Mercatello sul Metauro, Italia. Falleció el 9 de julio de 1727 en Città di Castello, Italia.
Verónica vivió la mayor parte de su vida en el monasterio de Capuchinas de Città di Castello, donde ingresó a la edad de 17 años. Durante su vida religiosa, experimentó visiones místicas y estigmas, que son heridas similares a las de Cristo en las manos, pies y costado.
La historia de su vida está marcada por su profunda devoción a Dios y su entrega total a la vida religiosa. Verónica vivió una vida de oración y penitencia, dedicándose a la contemplación y a la ayuda a los necesitados. También fue conocida por su humildad y obediencia a sus superiores.
Verónica fue canonizada como santa por el Papa Gregorio XVI el 26 de mayo de 1839. Fue reconocida por su santidad y por los numerosos milagros atribuidos a su intercesión. Su nombre completo como santa es Santa Verónica Giuliani.
Es importante destacar que Verónica no debe confundirse con la Verónica mencionada en la tradición católica como la mujer que enjuga el rostro de Jesús durante su camino hacia la crucifixión. Esta Verónica es una figura bíblica y no ha sido canonizada como santa.
