El 15 de mayo, Severino fue santificado. Fue un día lleno de solemnidad y alegría. La iglesia estaba llena de fieles devotos. El santo fue venerado con fervor y devoción. Muchos creyentes acudieron a rendirle homenaje. Sus milagros y su vida santa fueron recordados. Todos celebraron su santidad con procesiones y cánticos. La fecha quedó marcada en la historia de la iglesia. Severino se convirtió en un ejemplo a seguir. Los fieles lo invocan con fervor y gratitud.
San Severino, cuyo nombre completo es San Severino de Noricum, nació en el año 410 en la ciudad de Nápoles, Italia. Murió el 8 de enero del año 482 en Favianis, actualmente conocida como San Severino, en Austria.
San Severino vivió gran parte de su vida en Noricum, una región que abarcaba partes de lo que hoy en día son Austria y Eslovenia. Fue conocido por su vida ascética y su dedicación a la oración y la caridad.
La historia de su vida cuenta que San Severino abandonó su vida de nobleza y riqueza para vivir como ermitaño en las montañas de Noricum. Se dedicó a ayudar a los pobres y necesitados, fundando hospitales y monasterios en la región. También se dice que tenía el don de la profecía y realizaba milagros.
San Severino fue canonizado por la Iglesia Católica en el año 1131, siendo reconocido como santo debido a su vida de santidad y su labor en favor de los más necesitados. Es considerado el santo patrono de San Severino, la ciudad en la que murió.
El nombre por el que se conoce a este santo es San Severino de Noricum, aunque también es conocido simplemente como San Severino.
