Santa Irene de Hungría fue una princesa, nacida en 1088, noble y piadosa. Se casó con Leopoldo III, tuvieron 18 hijos, vivieron en Austria. Después de enviudar, se retiró, dedicó su vida a Dios. Fundó un monasterio, y cuidó a los pobres. Falleció en 1134, canonizada por el Papa. Se le conmemora el 13 de agosto. Es ejemplo de caridad, entrega y fe.
Santa Irene de Hungría, cuyo nombre también es conocido como Santa Ediltrudis, nació en el año 1040 en Hungría. Fue hija del rey Andrés I de Hungría y de Anastasia de Kiev.
Santa Irene vivió en la corte real y se casó con el duque Enrique II de Baviera en el año 1059. Juntos tuvieron tres hijos. Sin embargo, su esposo murió en el año 1075 y ella decidió retirarse a la vida religiosa.
Después de la muerte de su esposo, Santa Irene se retiró al monasterio de Kitzingen, en Baviera, donde vivió el resto de su vida dedicada a la oración y a la caridad. Fue conocida por su humildad, su generosidad y su devoción a Dios.
Santa Irene falleció el 13 de agosto de 1101 en el monasterio de Kitzingen. Fue canonizada por el Papa Clemente XII en el año 1738, siendo reconocida como santa por su vida ejemplar y su dedicación a la fe.
El nombre por el que se conoce a este santo es Santa Irene de Hungría, aunque también es conocida como Santa Ediltrudis. Es venerada como patrona de Hungría y se le atribuyen milagros relacionados con la protección de las familias y la intercesión en casos de enfermedad. Su fiesta se celebra el 13 de agosto de cada año.
