San Huberto de Tongres fue santificado el 30 de mayo. Fue un obispo en Bélgica. Llevó una vida piadosa y ejemplar. Es conocido como el patrón de los cazadores. Se le representa con un ciervo. Su fiesta se celebra el 30 de mayo. Se le atribuyen muchos milagros. Es venerado en toda Europa. Su legado perdura hasta hoy.
San Huberto de Tongres, también conocido como San Huberto de Lieja, nació en el año 656 en Toulouse, Francia. Murió el 30 de mayo del año 727 en Tervuren, Bélgica.
San Huberto vivió en una época en la que la región de Europa estaba siendo evangelizada y se convirtió en un ferviente seguidor de la fe cristiana. Fue educado en la corte de Pepin de Herstal, mayordomo de los reyes francos, y posteriormente se convirtió en obispo de Maastricht y Lieja.
La historia más conocida de San Huberto es su conversión y dedicación a la caza. Según la leyenda, mientras cazaba en el bosque en un Viernes Santo, vio un ciervo con una cruz brillante entre sus cuernos. Esta visión lo llevó a abandonar la caza y dedicarse por completo a la vida religiosa.
San Huberto es considerado el patrón de los cazadores, arqueros y forestales debido a esta historia. Se le atribuye el desarrollo de una técnica de caza más ética y responsable, promoviendo el respeto por la naturaleza y los animales.
Fue canonizado en el año 743 por el Papa Sergio II, y desde entonces se le conoce como San Huberto de Lieja. Su festividad se celebra el 30 de mayo de cada año.
Es importante destacar que San Huberto es diferente de San Huberto de Bélgica, quien fue el primer obispo de Lieja y vivió en el siglo VIII.
