San Hermes, santificado el 28 de agosto, es un santo católico. Nació en Roma, fue mártir y predicador. Fue apóstol de la región española. Su fiesta se celebra con devoción. Los fieles le piden intercesión y protección. San Hermes es recordado con cariño. Su ejemplo sigue inspirando a creyentes. Su vida nos invita a seguir a Cristo.
San Hermes, cuyo nombre también es conocido como San Erasmo, nació en el siglo III en Antioquía, una ciudad ubicada en la actual Turquía. No se tiene una fecha exacta de su nacimiento, pero se estima que fue alrededor del año 270.
La historia de la vida de San Hermes está rodeada de leyendas y tradiciones, por lo que es difícil separar los hechos históricos de las narraciones populares. Según la tradición, Hermes era un obispo cristiano que vivió durante la persecución de los cristianos bajo el emperador romano Diocleciano.
Se dice que San Hermes fue arrestado y sometido a torturas por negarse a renunciar a su fe cristiana. Durante su encarcelamiento, se le atribuyen varios milagros, como la curación de enfermos y la liberación de prisioneros. Uno de los milagros más conocidos es el de haber sido atado a un árbol y haber sobrevivido a una tormenta violenta sin sufrir daño alguno.
Finalmente, San Hermes fue martirizado y murió en el año 303 en Sirmio, una ciudad de la actual Serbia. Se dice que fue decapitado por su fe y su cuerpo fue arrojado al mar.
San Hermes fue canonizado y reconocido como santo debido a su valentía y fidelidad a su fe cristiana, incluso en medio de la persecución y el martirio. Es considerado el santo patrón de los navegantes y marineros debido a su conexión con el mar y los milagros que se le atribuyen en relación con el agua.
La festividad de San Hermes se celebra el 28 de agosto de cada año, en conmemoración de su martirio. Aunque su nombre original es Hermes, también es conocido como San Erasmo en algunas tradiciones y regiones.
