Quién fue San Gilberto de Sempringham – 4 de febrero

San Gilberto de Sempringham fue un santo del siglo XII, nacido en Lincolnshire, Inglaterra. Fue conocido por fundar la Orden de los Sempringham, la única orden religiosa que fue fundada en Inglaterra. San Gilberto fue canonizado por el Papa Inocencio III en 1202. Se le reconoce por su dedicación a la pobreza y a la caridad. San Gilberto falleció en 1189, dejando un legado de humildad y servicio a los demás. Su fiesta se celebra el 4 de febrero, recordando su vida ejemplar y su amor por los menos afortunados. San Gilberto es un ejemplo de entrega y devoción para todos los fieles, siendo un modelo a seguir en la práctica de la caridad y servicio desinteresado. Su vida y legado perduran en la memoria de los cristianos, inspirando a seguir sus pasos en la búsqueda de la santidad y el amor al prójimo.

 

San Gilberto de Sempringham, cuyo nombre completo es Gilberto de Lincoln, nació en el año 1083 en Sempringham, Lincolnshire, Inglaterra. Fue un sacerdote y fundador de la Orden de Gilbertinos, también conocida como Orden de San Gilberto.

San Gilberto vivió en el siglo XII y se le atribuye la fundación de la primera orden religiosa mixta en la Iglesia Católica, que admitía tanto a hombres como a mujeres. Esta orden se dedicaba a la vida contemplativa y a la atención de los pobres y enfermos.

La historia de su vida cuenta que Gilberto provenía de una familia noble y recibió una educación esmerada. A los 14 años, fue enviado a estudiar en la Universidad de París, donde se destacó por su inteligencia y virtud. Al regresar a Inglaterra, fue nombrado canónigo en la catedral de Lincoln.

Sin embargo, Gilberto sintió una llamada más profunda y decidió renunciar a su posición y dedicarse a una vida de oración y penitencia. En 1131, fundó la Orden de Gilbertinos en Sempringham, con el objetivo de ayudar a los más necesitados y promover la vida religiosa.

La orden fundada por San Gilberto se caracterizaba por su vida comunitaria y su dedicación a la oración y el trabajo. Los miembros de la orden vivían en comunidades mixtas, donde hombres y mujeres compartían la vida religiosa y se dedicaban a la atención de los enfermos y la educación de los niños.

San Gilberto murió el 4 de febrero de 1189 en Sempringham, donde vivió la mayor parte de su vida. Fue canonizado por el Papa Inocencio III en 1202, convirtiéndose en el único santo inglés fundador de una orden religiosa.

El nombre por el que se conoce a este santo es San Gilberto de Sempringham, aunque también es conocido como Gilberto de Lincoln debido a su conexión con la catedral de Lincoln. Es venerado como patrono de los enfermos y de los que sufren abusos.

 

 

 

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