San Félix de Milán santificado el 12 de julio, fue un obispo valiente, predicó el evangelio fielmente, convirtió a muchos paganos, su caridad era infinita, dedicó su vida a los pobres, murió en el año 390, su ejemplo perdura hasta hoy, es patrono de los sepultureros. Su fiesta se celebra cada año, su vida nos inspira a ser caritativos, San Félix de Milán ruega por nosotros.
San Félix de Milán, cuyo nombre completo es Félix de Cantalicio, nació el 18 de mayo de 1515 en Cantalice, Italia. Fue un fraile capuchino y es conocido como el santo patrono de los conductores de vehículos.
San Félix vivió una vida de humildad y servicio a los demás. Desde joven, se sintió atraído por la vida religiosa y se unió a la Orden de los Capuchinos en 1543. Durante su vida, se dedicó a la oración, la penitencia y la atención a los enfermos y necesitados.
San Félix pasó gran parte de su vida en Roma, donde se ganó la reputación de ser un hombre santo y milagroso. Se dice que tenía el don de la bilocación, lo que significa que podía estar en dos lugares al mismo tiempo. También se le atribuyen muchos milagros, como la curación de enfermedades y la multiplicación de alimentos.
San Félix murió el 18 de mayo de 1587 en Roma, Italia. Fue canonizado por el Papa Clemente XI el 22 de mayo de 1712. Su fiesta se celebra el 12 de julio en honor a su fecha de canonización.
El nombre por el que se conoce a este santo es San Félix de Cantalicio, en referencia a su lugar de nacimiento. Es venerado como un ejemplo de santidad y devoción a Dios, así como un intercesor poderoso para aquellos que viajan por tierra.
