San Damián de Molokai fue santificado el 15 de abril de 2009, nacido en Bélgica en 1840, dedicó su vida a los enfermos de lepra, llegando a la isla de Molokai en 1873, siendo un sacerdote misionero, construyó un hospital, viviendo entre los enfermos, contagiándose de la lepra, demostrando su amor por los más necesitados, murió en Molokai en 1889, dejando un legado de servicio y compasión.
San Damián de Molokai, cuyo nombre de nacimiento era Jozef De Veuster, nació el 3 de enero de 1840 en Tremelo, Bélgica. Fue ordenado sacerdote en 1864 y se unió a la Congregación de los Sagrados Corazones de Jesús y María.
En 1873, San Damián fue enviado a Hawái para trabajar como misionero. En ese momento, la isla de Molokai era un lugar de exilio para los leprosos, y San Damián se ofreció voluntariamente para servir a esta comunidad marginada. A su llegada, se dio cuenta de las terribles condiciones en las que vivían los leprosos y decidió quedarse y dedicar su vida a cuidarlos.
San Damián construyó iglesias, casas y hospitales para los leprosos, y también les brindó atención médica y espiritual. Pasó su vida trabajando incansablemente para mejorar las condiciones de vida de los leprosos y brindarles amor y compasión.
Desafortunadamente, en 1884, San Damián contrajo la enfermedad de la lepra. A pesar de su propia enfermedad, continuó sirviendo a los leprosos hasta su muerte. San Damián falleció el 15 de abril de 1889 en Molokai, Hawái.
San Damián fue canonizado el 11 de octubre de 2009 por el Papa Benedicto XVI. Fue reconocido como santo debido a su dedicación y sacrificio en el cuidado de los leprosos, su valentía al enfrentar su propia enfermedad y su testimonio de amor y compasión hacia los más marginados de la sociedad.
San Damián de Molokai es conocido como el «Apóstol de los leprosos» y es considerado un modelo de servicio y entrega desinteresada. Su fiesta se celebra el 15 de abril de cada año.
