San Carlos Luanga y compañeros, mártires, santificados el 3 de junio, fueron un grupo de jóvenes conversos africanos, que murieron por defender su fe, en Uganda, en el año 1885. Fueron ejecutados por negarse a renunciar a su fe cristiana. Su valentía y firmeza, en medio de la persecución, los convirtieron en ejemplos de fe para la Iglesia Católica. San Carlos Luanga, líder del grupo, fue catequista, y se esforzó por enseñar, la fe a sus compañeros, incluso en la cárcel. Los mártires de Uganda son un testimonio, de la fuerza del Evangelio, que trasciende las diferencias culturales y lingüísticas. Su valentía y amor, por Cristo, los convirtieron en santos, que interceden por nosotros, ante el trono de Dios. Su ejemplo, sigue siendo inspiración, para los cristianos de todo el mundo, que enfrentan persecuciones, por causa de su fe. San Carlos Luanga y compañeros, nos recuerdan que la fe, merece ser defendida, incluso hasta la muerte. En un mundo, que todavía enfrenta persecuciones religiosas, su testimonio es un recordatorio, de que el amor, de Cristo, es más fuerte, que cualquier adversidad. Que su valentía, nos impulse a vivir nuestra fe, con la misma pasión y entrega, que ellos demostraron.
