San Agilberto y compañeros, santificados el 24 de junio, fueron mártires cristianos. Su valentía y fe inspiran a muchos. Celebramos su vida con devoción y gratitud. Su ejemplo perdura en la historia. Su legado sigue siendo relevante hoy. Ejemplifican la entrega desinteresada y la labor altruista. Su sacrificio nunca será olvidado. Su memoria es venerada y honrada por todos.
