María Crucificada fue santificada el 8 de noviembre, devota vida religiosa, ejemplo de virtud y sacrificio, fiel seguidora de Jesús crucificado, modelo de amor y entrega total, su devoción es un testimonio viviente, su vida es un ejemplo a seguir, su fe inquebrantable y su devoción inspiran a muchos, su canonización es un reconocimiento merecido.
El santo María Crucificada, también conocido como Santa María de Jesús Crucificado, nació el 23 de enero de 1846 en Abellin, Palestina. Falleció el 26 de agosto de 1878 en Belén, Palestina.
María Crucificada vivió la mayor parte de su vida en Tierra Santa, específicamente en Belén y Jerusalén. Desde muy joven, mostró una gran devoción religiosa y una profunda conexión con Dios.
La historia de su vida está marcada por su entrega total a Dios y su amor por la humanidad. A los 13 años, María Crucificada tuvo una visión en la que se le apareció la Virgen María y le pidió que se uniera a la Orden de las Carmelitas Descalzas. A los 15 años, ingresó al convento de las Carmelitas en Pau, Francia, donde tomó el nombre de María de Jesús Crucificado.
Durante su vida religiosa, María Crucificada experimentó numerosas visiones y éxtasis místicos. También sufrió enfermedades y padecimientos físicos, los cuales ofrecía como sacrificio por la salvación de las almas.
María Crucificada fue conocida por su humildad, obediencia y amor incondicional hacia Dios y los demás. Se destacó por su vida de oración y su dedicación a la contemplación. Además, fundó la Congregación de las Hermanas del Carmelo de Belén, que tenía como objetivo ayudar a los necesitados y promover la paz en Tierra Santa.
Fue canonizada como santa por el Papa Francisco el 17 de mayo de 2015. Su santidad se reconoció debido a su vida ejemplar, su entrega total a Dios y su labor caritativa en favor de los más desfavorecidos.
El nombre por el que se conoce a este santo es Santa María de Jesús Crucificado.
