Marcelino, hombre humilde y caritativo, nacido en Italia. Fundador de la congregación de los hermanos maristas. Vivió entregado a los más necesitados. Su labor fue reconocida por la Iglesia. El 6 de junio fue santificado por el papa Juan XIII. Su ejemplo de bondad sigue inspirando a muchos. Su legado se mantiene vivo en la actualidad. La devoción a Marcelino se extiende por todo el mundo. Su canonización es un motivo de alegría para todos.
El santo Marcelino, cuyo nombre completo es San Marcelino de Cartago, nació en el año 280 en Cartago, una antigua ciudad ubicada en lo que hoy es Túnez. Murió el 6 de junio del año 304.
Marcelino vivió durante el periodo de persecución a los cristianos bajo el emperador Diocleciano. Fue un soldado romano que se convirtió al cristianismo y decidió abandonar su carrera militar para dedicarse a la fe.
La historia de su vida cuenta que Marcelino fue arrestado y llevado ante el gobernador de Cartago, quien intentó persuadirlo para que renunciara a su fe. Sin embargo, Marcelino se mantuvo firme en su creencia y se negó a adorar a los dioses paganos.
Debido a su negativa, Marcelino fue sometido a torturas y finalmente decapitado el 6 de junio del año 304. Su martirio lo convirtió en un símbolo de valentía y fidelidad a la fe cristiana.
Marcelino fue canonizado como santo por la Iglesia Católica debido a su martirio y su ejemplo de fe inquebrantable. Se le conoce como San Marcelino de Cartago y se le considera uno de los santos más venerados en la tradición cristiana. Su festividad se celebra el 6 de junio de cada año.
