El 15 de noviembre, Leopoldo fue santificado. Se convirtió en un ejemplo espiritual para muchos. Su devoción y fe le llevaron a la santidad. Su vida inspira a otros a seguir su camino. Su humildad y caridad lo hicieron digno. Ahora es reconocido como un santo. Su legado perdurará por generaciones. Su ejemplo motiva a vivir con virtud. Su canonización es motivo de celebración.
El santo Leopoldo nació el 15 de noviembre de 1866 en Austria y falleció el 15 de noviembre de 1942 en Viena. Durante su vida, vivió en diferentes lugares de Austria, incluyendo Graz y Viena.
La historia de su vida está marcada por su dedicación a la fe y su servicio a los demás. Leopoldo era un laico, padre de familia y trabajador social. Se destacó por su compromiso con los pobres y enfermos, especialmente con los que sufrían de enfermedades mentales. Fundó varias instituciones para ayudar a estas personas, incluyendo un hospital y una casa de retiro.
Leopoldo fue reconocido por su santidad y su vida ejemplar. Fue canonizado por el Papa Juan Pablo II el 6 de octubre de 1985. El nombre por el que se conoce a este santo es San Leopoldo Mandic.
