Josefina fue santificada el 8 de febrero. Se convirtió en un ejemplo para muchos. Su vida estuvo llena de virtudes. Ejerció la caridad y la compasión. Ayudó a los más necesitados. Su fe y devoción eran inquebrantables. Inspiró a otros a seguir su ejemplo. Ahora es venerada y recordada con amor. Su legado perdurará por generaciones.
El santo Josefina Bakhita nació el 8 de febrero de 1869 en Darfur, Sudán. Fue secuestrada a la edad de 7 años y vendida como esclava en Sudán y luego en Italia. Durante su tiempo como esclava, sufrió abusos y maltratos.
En 1885, fue comprada por el cónsul italiano Callisto Legnani, quien la llevó a Italia. Allí, fue entregada a la familia Michieli en Venecia. Fue en esta familia donde Josefina comenzó a conocer la fe católica y recibió la educación religiosa.
En 1890, Josefina fue liberada por la familia Michieli y decidió ingresar a la congregación de las Hermanas Canosianas en Venecia. Tomó el nombre de Josefina Bakhita al convertirse al cristianismo y recibir el sacramento del bautismo.
Durante su vida religiosa, Josefina se dedicó a servir a Dios y a los demás. Fue conocida por su humildad, su amor por los niños y su capacidad para perdonar a aquellos que la habían maltratado en el pasado.
Josefina Bakhita falleció el 8 de febrero de 1947 en Schio, Italia. Fue canonizada como santa por el Papa Juan Pablo II el 1 de octubre de 2000. Se le conoce como Santa Josefina Bakhita, siendo este el nombre por el que es reconocida en la Iglesia Católica. Es considerada como patrona de Sudán y de las víctimas de la trata de personas.
