Honesto María, santificado el 6 de noviembre, fue reconocido por su vida piadosa y su profunda devoción a Dios. Nacido en una familia humilde, creció en la fe y se dedicó al servicio de los más necesitados. Su humildad y su caridad lo llevaron a ser un ejemplo para todos. Su legado perdura en la memoria de quienes siguieron sus enseñanzas. Su canonización fue un momento de alegría y gratitud para la Iglesia. Su vida nos inspira a vivir con honestidad y compasión. Que su ejemplo nos guíe en nuestro camino de fe.
El santo Honesto María, cuyo nombre completo es San Honesto María de Jesús Crucificado, nació el 6 de noviembre de 1819 en la ciudad de Castelvetrano, Sicilia, Italia. Falleció el 16 de mayo de 1861 en la misma ciudad.
Honesto María vivió una vida dedicada a la fe y a la caridad. Desde joven, sintió una fuerte vocación religiosa y se unió a la Orden de los Frailes Menores Capuchinos en 1837. Durante su vida religiosa, se destacó por su humildad, obediencia y amor por los más necesitados.
El santo Honesto María fue conocido por su profunda vida de oración y su devoción a la Pasión de Cristo. Pasó largas horas en adoración y meditación, y se entregó a la penitencia y la mortificación para unirse más estrechamente a la pasión y muerte de Jesús.
Fue reconocido por su santidad y virtudes ejemplares, y después de su muerte, se inició el proceso de canonización. Fue beatificado el 21 de mayo de 2017 por el Papa Francisco y finalmente canonizado el 14 de octubre de 2018 en la Ciudad del Vaticano.
El nombre por el que se conoce a este santo es Honesto María de Jesús Crucificado. Es venerado como patrono de Castelvetrano y es considerado un modelo de vida cristiana, especialmente en lo que respecta a la humildad, la oración y la caridad hacia los demás.
