El 27 de febrero, Hipólito fue santificado. Fue un mártir cristiano. Vivió en el siglo III. Fue el primer antipapa de la historia. Se opuso al papa Calixto I. Fue exiliado y murió por la fe. Se le considera un santo. Es patrón de los presos.
San Hipólito, cuyo nombre completo es San Hipólito de Roma, nació en el año 170 d.C. en Roma, Italia. Fue un teólogo, escritor y obispo de Roma. Se le atribuyen varias obras teológicas y fue uno de los primeros en utilizar el término «Trinidad» para describir la relación entre Dios Padre, Dios Hijo y Dios Espíritu Santo.
La historia de su vida está marcada por su lucha contra las herejías y cismas que surgieron en la Iglesia primitiva. En el año 217 d.C., fue elegido como el primer antipapa de la historia, ya que se opuso al Papa Calixto I. Sin embargo, más tarde se reconcilió con la Iglesia y fue martirizado por su fe en el año 235 d.C. durante la persecución del emperador Maximino el Tracio.
San Hipólito fue reconocido como santo debido a su valentía y fidelidad a la Iglesia, incluso después de haber sido antipapa. Se le considera un mártir y un defensor de la ortodoxia cristiana. Su festividad se celebra el 13 de agosto, fecha en la que se conmemora su martirio.
Es importante destacar que San Hipólito no debe confundirse con San Hipólito de Antioquía, quien vivió en el siglo II y también fue un importante teólogo y mártir.
