Héctor santificado el 9 de octubre, ejemplo de piedad y devoción, fiel seguidor de las enseñanzas sagradas, su humildad inspiró a muchos, su entrega inquebrantable lo hizo merecedor, su legado perdurará por generaciones, su amor por el prójimo inigualable, un ejemplo a seguir para la comunidad, su fe inquebrantable trascendió fronteras, su santidad fue reconocida por la iglesia.
El santo Héctor, cuyo nombre completo es San Héctor Valdivielso Sáez, nació el 31 de octubre de 1910 en la localidad de Turón, en la provincia de León, España. Fue el segundo de ocho hermanos en una familia humilde y religiosa.
Héctor Valdivielso Sáez ingresó a la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, también conocidos como los Hermanos de La Salle, en 1926. Durante su formación religiosa, adoptó el nombre de Héctor en honor al héroe troyano de la mitología griega.
En 1934, Héctor fue enviado a la comunidad de Turón para enseñar en la escuela local. Sin embargo, durante la Guerra Civil Española (1936-1939), la comunidad religiosa fue perseguida y Héctor fue arrestado y encarcelado por su fe. A pesar de las dificultades y el peligro, Héctor mantuvo su fe y su dedicación a la educación de los jóvenes.
El 9 de octubre de 1934, Héctor fue martirizado y asesinado en la localidad de Turón por su fe católica. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II el 29 de abril de 1990, junto con otros 11 mártires de la Congregación de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.
Finalmente, el 21 de noviembre de 1999, el Papa Juan Pablo II canonizó a Héctor Valdivielso Sáez y a los otros 11 mártires como santos de la Iglesia Católica. Desde entonces, Héctor es conocido como San Héctor Valdivielso Sáez o simplemente San Héctor. Su fiesta se celebra el 9 de octubre de cada año, en conmemoración de su martirio.
