El día 8 de marzo, Félix fue santificado por la Iglesia. Fue un gran momento para la comunidad. Los fieles celebraron su vida y ejemplo. Además, se le atribuyeron varios milagros. Félix vivió una vida piadosa y entregada. Ahora es reconocido como santo por todos. Su devoción perdurará por generaciones venideras. La noticia fue recibida con gran alegría. La Iglesia lo proclamó como ejemplo a seguir. Félix es un modelo de fe y virtud. Todos lo honran con fervor y admiración.
El santo Félix de Nicosia, también conocido como Félix de Cantalicio, nació el 18 de mayo de 1515 en Cantalicio, un pequeño pueblo de Sicilia, Italia. Falleció el 18 de mayo de 1587 en Nicosia, Sicilia.
Félix vivió la mayor parte de su vida en Nicosia, donde ingresó a la Orden de los Capuchinos en 1543. Durante su vida religiosa, se dedicó a la oración, la penitencia y el servicio a los demás. Fue conocido por su humildad, su amor por los pobres y su devoción a la Virgen María.
La historia de su vida está marcada por su servicio en el convento de Santa María de Jesús en Nicosia. Félix se encargaba de las tareas más humildes, como la portería y la cocina. A pesar de su aparente sencillez, se le atribuyeron numerosos milagros y dones sobrenaturales, como la bilocación y la curación de enfermos.
Félix fue canonizado como santo por el Papa Clemente XI el 22 de mayo de 1712. Fue reconocido por su vida de virtud y santidad, así como por los numerosos milagros que se le atribuyeron después de su muerte.
El nombre por el que se conoce a este santo es Félix de Cantalicio, en referencia a su lugar de nacimiento. Sin embargo, también es conocido como Félix de Nicosia debido a su residencia y servicio en ese lugar.
