Diego fue santificado el 3 de junio, este día, la Iglesia católica lo reconoció como santo, su vida fue ejemplo de virtud, dedicó su vida a servir a los demás, su fe lo llevó a realizar milagros, su devoción lo hizo amado por muchos, su legado perdura en la historia. Diego, un hombre sencillo pero lleno de amor, su canonización es motivo de alegría para muchos.
El santo Diego, también conocido como San Diego de Alcalá, nació el 8 de noviembre de 1400 en San Nicolás del Puerto, Sevilla, España. Murió el 12 de noviembre de 1463 en Alcalá de Henares, Madrid, España.
Diego vivió una vida de pobreza y dedicación a Dios desde una edad temprana. Ingresó a la Orden Franciscana en Alcalá de Henares y se convirtió en un hermano lego, lo que significa que no fue ordenado sacerdote. Pasó gran parte de su vida en el convento de Santa María de Jesús en Alcalá de Henares, donde se dedicó a tareas humildes como la limpieza y el cuidado de los enfermos.
La historia de su vida está llena de ejemplos de humildad y servicio a los demás. Se dice que tenía el don de la bilocación, lo que significa que podía estar en dos lugares al mismo tiempo. También se le atribuyen varios milagros, como la multiplicación de alimentos para alimentar a los pobres y la curación de enfermos.
Diego fue canonizado como santo por el Papa Sixto V el 8 de junio de 1588. Se le conoce como San Diego de Alcalá, en honor a la ciudad donde vivió y murió. Es considerado el santo patrono de los hermanos legos y de los objetos perdidos.
En resumen, San Diego de Alcalá nació el 8 de noviembre de 1400 y murió el 12 de noviembre de 1463 en Alcalá de Henares, España. Vivió una vida de humildad y servicio a los demás como hermano lego en la Orden Franciscana. Fue canonizado en 1588 y se le conoce como San Diego de Alcalá.
