El 24 de marzo, Diego fue santificado. Este día marcó un hito importante. La iglesia reconoció sus virtudes. Diego fue conocido por su bondad. Su labor caritativa impactó a muchos. Ahora es un ejemplo a seguir. Su legado perdurará por siempre. Celebramos su santificación con alegría.
El santo Diego, también conocido como San Diego de Alcalá, nació el 24 de marzo de 1400 en San Nicolás del Puerto, Sevilla, España. Murió el 12 de noviembre de 1463 en Alcalá de Henares, Madrid, España.
Diego vivió una vida de pobreza y dedicación a Dios desde una edad temprana. Ingresó a la Orden Franciscana y se convirtió en un hermano lego, lo que significa que no era sacerdote. Pasó gran parte de su vida en el convento de Alcalá de Henares, donde se dedicó a tareas humildes como cocinar, limpiar y atender a los enfermos.
La historia de su vida está llena de ejemplos de humildad y caridad. Se dice que tenía el don de la bilocación, lo que significa que podía estar en dos lugares al mismo tiempo. También se le atribuyen varios milagros, como la multiplicación de alimentos para alimentar a los pobres y la curación de enfermos.
Diego fue conocido por su profunda devoción a la Virgen María y a menudo se le veía rezando el rosario. Se dice que la Virgen María se le apareció en varias ocasiones y le dio consuelo y guía espiritual.
Fue canonizado como santo por el Papa Sixto V el 8 de junio de 1588. Se le conoce como San Diego de Alcalá, en honor a la ciudad donde vivió y murió.
San Diego es considerado el patrono de los hermanos legos, los panaderos y los pobres. Su fiesta se celebra el 13 de noviembre, en conmemoración de su muerte.
