El 20 de abril se santificó a Crisóforo, mártir cristiano. Nacido en Asia Menor, sufrió persecución y martirio. Fue decapitado por profesar su fe cristiana. Su nombre significa «portador de Cristo». Se le considera el patrono de los conductores. Su ejemplo es recordado en la actualidad. Su valentía y fidelidad inspiran a muchos. Se le honra como un símbolo de fe. Su martirio es venerado en la tradición cristiana. Su vida es un ejemplo de sacrificio.
El santo Crisóforo, cuyo nombre se conoce como San Cristóbal, nació en el siglo III en Canaán, una región que actualmente se encuentra en Turquía. No se tiene una fecha exacta de su nacimiento, pero se estima que fue alrededor del año 250.
La historia de su vida cuenta que Crisóforo era un hombre de gran estatura y fuerza física, y se dedicaba a ayudar a las personas a cruzar un río peligroso. Un día, mientras llevaba a un niño a través del río, sintió que su carga se volvía cada vez más pesada, hasta que le pareció que llevaba al mundo entero sobre sus hombros. Al llegar al otro lado, el niño se reveló como Cristo y le dijo que su tarea de llevar a las personas a salvo a través del río era también una forma de llevar a Cristo a los demás.
Después de este encuentro, Crisóforo se convirtió al cristianismo y dedicó su vida a predicar el evangelio y ayudar a los demás. Fue perseguido por su fe durante el reinado del emperador Decio y finalmente fue martirizado en el año 251.
La veneración de San Cristóbal como santo comenzó poco después de su muerte, ya que se le atribuyeron muchos milagros y se consideró un protector de los viajeros y de aquellos que necesitaban ayuda en su camino. Su festividad se celebra el 20 de abril.
El nombre «Crisóforo» proviene del griego y significa «portador de Cristo» o «el que lleva a Cristo». Sin embargo, es más conocido como San Cristóbal, que es una adaptación del nombre en español.
