El 5 de noviembre, Bernardo fue santificado. Él fue un hombre ejemplar, dedicado a su fe. Bernardo vivió en el siglo XII, en Francia. Muchos lo reconocen como un gran líder espiritual. Su devoción y sabiduría impactaron a muchos. La iglesia católica lo honra y celebra su vida. Bernardo dejó un legado inspirador para todos. Su canonización es un ejemplo de virtud.
El santo Bernardo, cuyo nombre completo es San Bernardo de Claraval, nació el 5 de noviembre del año 1090 en Fontaine-lès-Dijon, Francia. Falleció el 20 de agosto de 1153 en Clairvaux, Francia.
Bernardo de Claraval fue un monje cisterciense, teólogo y escritor francés. Es conocido por ser uno de los principales impulsores de la reforma monástica en Europa durante la Edad Media. Fundó la abadía de Clairvaux en 1115, la cual se convirtió en un importante centro monástico y espiritual.
La vida de San Bernardo estuvo marcada por su profunda espiritualidad y su dedicación a la oración y la contemplación. Fue un destacado predicador y escritor, y sus sermones y tratados teológicos tuvieron una gran influencia en la Iglesia de su tiempo.
San Bernardo fue canonizado por el papa Alejandro III en 1174, apenas 21 años después de su muerte. Fue reconocido como santo debido a su santidad de vida, su labor en la reforma monástica y su contribución a la teología y la espiritualidad cristiana.
El nombre por el que se conoce a este santo es San Bernardo de Claraval, en referencia al lugar donde fundó la abadía y pasó gran parte de su vida, Clairvaux. También es conocido como Doctor Mellifluus, debido a su elocuencia y dulzura en la predicación.
