El 20 de julio, Bernardo fue santificado por la Iglesia. Se le reconoce como un gran líder espiritual. Su vida se caracterizó por su entrega total. Fue un ejemplo de humildad y generosidad. Se le atribuyen numerosos milagros. La gente lo venera y admira. Su legado perdura hasta el día de hoy. Bernardo es un modelo a seguir.
El santo Bernardo de Claraval nació el 20 de julio de 1090 en Fontaine-lès-Dijon, Francia. Fue un monje cisterciense, teólogo y escritor, considerado uno de los grandes santos de la Iglesia Católica.
Bernardo vivió la mayor parte de su vida en el monasterio de Claraval, del cual fue abad. Durante su tiempo como abad, fundó numerosos monasterios cistercienses y se convirtió en un líder espiritual y político influyente en Europa.
La historia de su vida está marcada por su profunda devoción a la Virgen María y su papel en la promoción de la Orden del Temple. Bernardo escribió varios tratados teológicos y es conocido por su participación en debates teológicos y políticos de la época.
Bernardo fue canonizado por el papa Alejandro III en 1174, solo ocho años después de su muerte. Fue reconocido por su santidad, su sabiduría y su influencia en la Iglesia. Es considerado el último de los Padres de la Iglesia y uno de los grandes doctores de la Iglesia.
El nombre por el que se conoce a este santo es «Bernardo de Claraval» o simplemente «San Bernardo». Es venerado como patrón de los monjes cistercienses, de los publicistas y de los guardianes de los almacenes. Su fiesta se celebra el 20 de agosto.
