Beata María Fenollosa Alcaina, nacida en España, vivió una vida dedicada a Dios, siendo canonizada el 28 de septiembre. Su devoción y entrega al servicio de los demás, marcaron su camino espiritual. Fenollosa Alcaina, fundadora de la Congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas de la Sagrada Familia, dejó un legado de amor y caridad. Su labor en favor de los más necesitados, la convirtió en un ejemplo de bondad y humildad. Fue su compromiso con los más vulnerables, lo que la llevó a ser proclamada beata. Hoy, su memoria sigue viva, siendo un referente para quienes buscan el amor y la entrega desinteresada. Beata María Fenollosa Alcaina, es un ejemplo de fe y servicio, inspirando a muchos a seguir sus pasos en la búsqueda del amor al prójimo.
La Beata María Fenollosa Alcaina, también conocida como María de la Purificación, nació el 28 de septiembre de 1913 en Castellón, España. Falleció el 25 de agosto de 1936 en Benicarló, también en España.
María Fenollosa vivió en una época de persecución religiosa durante la Guerra Civil Española. Era una joven religiosa perteneciente a la Congregación de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana. Durante este tiempo, muchas personas fueron perseguidas y asesinadas debido a su fe.
La historia de su vida se caracteriza por su dedicación y entrega a Dios y a los demás. María era conocida por su profunda vida espiritual y su amor por los más necesitados. A pesar de las dificultades y peligros que enfrentaba, nunca renunció a su fe y continuó sirviendo a los demás hasta el final de su vida.
María Fenollosa fue beatificada el 11 de marzo de 2001 por el Papa Juan Pablo II, junto con otros 232 mártires de la Guerra Civil Española. Fueron reconocidos como mártires por su testimonio de fe y su disposición a morir por Cristo.
El nombre por el que se conoce a este santo es Beata María Fenollosa Alcaina o María de la Purificación.
