Beata María Brader, nacida en Suiza en 1863, dedicó su vida a la educación de los niños, fundó la congregación de las Hermanas de la Caridad de María Inmaculada, trabajó en hospitales y escuelas, murió en 1943, fue beatificada por el Papa Juan Pablo II, su labor caritativa y su entrega a los más necesitados la convirtieron en un ejemplo a seguir para todos.
La Beata María Brader, también conocida como María de Jesús Crucificado, nació el 27 de febrero de 1860 en la ciudad de Kaltbrunn, Suiza. Falleció el 27 de marzo de 1943 en el convento de las Hermanas de la Cruz en Bethlehem, Palestina.
María Brader vivió la mayor parte de su vida en Palestina, donde ingresó a la Orden de las Hermanas de la Cruz en 1879. Durante su vida religiosa, se dedicó a la atención de los enfermos y necesitados, especialmente en Belén y Jerusalén.
La historia de su vida está marcada por su profunda espiritualidad y su entrega total a Dios y al servicio de los demás. María Brader fue conocida por su humildad, su amor incondicional hacia los más necesitados y su vida de oración constante.
Fue beatificada por el Papa Juan Pablo II el 13 de noviembre de 1983, reconociendo su vida ejemplar y su santidad. Aunque no ha sido canonizada como santa, es conocida como Beata María Brader o María de Jesús Crucificado.
En resumen, la Beata María Brader nació el 27 de febrero de 1860 en Suiza y falleció el 27 de marzo de 1943 en Palestina. Vivió la mayor parte de su vida en Palestina, dedicándose al cuidado de los enfermos y necesitados. Fue beatificada en 1983 y es conocida como Beata María Brader o María de Jesús Crucificado.
