Beata Isabel Guillen fue santificada el 10 de junio, nació en Génova en 1270, vivió una vida de sacrificio y oración, dedicada a servir a los demás, fundó la orden de las hermanas dominicas de la Anunciata, dedicadas a cuidar a los enfermos, su amor por Dios la llevó a realizar milagros, su devoción por los pobres y enfermos la convirtió en un ejemplo de caridad, su legado perdura en la actualidad, su canonización es un reconocimiento a su vida ejemplar.
La Beata Isabel Guillén, también conocida como Santa Isabel de Portugal, nació el 4 de julio de 1271 en Sarria, Galicia, España. Fue hija del rey Pedro III de Aragón y de la reina Constanza de Sicilia.
Isabel se casó a los 12 años con el rey Dionisio I de Portugal y tuvieron dos hijos. A pesar de las infidelidades de su esposo, ella se mantuvo fiel y dedicada a su familia. Además, se destacó por su caridad y generosidad hacia los más necesitados.
Después de la muerte de su esposo en 1325, Isabel se retiró a un convento franciscano en Coimbra, Portugal, donde vivió el resto de su vida. Allí se dedicó a la oración, la penitencia y la ayuda a los pobres y enfermos.
Isabel falleció el 4 de julio de 1336 en el convento de Santa Clara-a-Velha en Coimbra. Fue canonizada por el Papa Urbano VIII en 1625 y se le atribuyen varios milagros.
La Beata Isabel Guillén es conocida como Santa Isabel de Portugal y es considerada patrona de la paz, la caridad y la reconciliación. Su festividad se celebra el 4 de julio, día de su muerte.
