Beata Isabel de Francia vivió en el siglo XIII, fue conocida por su vida de oración y caridad, hija del rey Luis VIII, se entregó a los más necesitados, fundó el monasterio de la Anunciación en París, se destacó por su humildad y devoción a la Virgen María, murió el 22 de febrero de 1270, su cuerpo se conserva incorrupto en la iglesia de Santa Isabel, su ejemplo de entrega y servicio a los demás la convirtió en un modelo de santidad.
El santo Beata Isabel de Francia, también conocida como Santa Isabel de Hungría, nació el 22 de febrero de 1207 en el castillo de Sárospatak, Hungría. Fue hija del rey Andrés II de Hungría y de Gertrudis de Merania.
Isabel vivió gran parte de su vida en la corte de su hermano, el rey Luis IX de Francia, en París. Desde joven, mostró una gran devoción religiosa y caridad hacia los pobres y necesitados. A pesar de su posición privilegiada, se dedicó a ayudar a los más desfavorecidos, distribuyendo alimentos, ropa y medicinas, y visitando a los enfermos.
En 1235, Isabel se casó con Luis IV, landgrave de Turingia, con quien tuvo tres hijos. Sin embargo, su esposo murió en 1227 durante la Sexta Cruzada, dejándola viuda a los 20 años. A pesar de su juventud y de las presiones para que volviera a casarse, Isabel decidió dedicar su vida a la caridad y a la vida religiosa.
Fundó el Hospital de San Francisco en Marburgo, donde atendía a los enfermos y pobres. Además, estableció un convento de franciscanas en ese mismo lugar, donde vivió el resto de su vida. Isabel llevó una vida austera y de oración, dedicada a servir a Dios y a los demás.
Fue canonizada en 1235, solo cuatro años después de su muerte, por el Papa Gregorio IX. Isabel fue reconocida como santa debido a su vida de caridad y servicio a los más necesitados. Su fiesta se celebra el 17 de noviembre.
El nombre por el que se conoce a este santo es Santa Isabel de Hungría o Beata Isabel de Francia.
