San Ireneo, obispo y mártir, fue santificado el 18 de septiembre. Nacido en Asia Menor, fue discípulo de San Policarpo. Viajó a la Galia, donde fue nombrado obispo de Lyon. Combatió la herejía gnóstica, escribiendo numerosas obras teológicas. Murió como mártir en el siglo II. Es venerado como un gran defensor de la fe. Su fiesta se celebra el 18 de septiembre.
San Ireneo, cuyo nombre completo es San Ireneo de Lyon, nació en el año 130 en Esmirna, Asia Menor (actualmente Turquía). Murió el 28 de junio del año 202 en Lyon, Francia.
San Ireneo fue discípulo de San Policarpo, quien a su vez fue discípulo del apóstol Juan. Se cree que Ireneo fue ordenado sacerdote y posteriormente se convirtió en obispo de Lyon.
Durante su vida, San Ireneo se destacó por su defensa de la fe cristiana y su lucha contra las herejías, especialmente contra el gnosticismo. Escribió varias obras teológicas, siendo su obra más conocida «Adversus Haereses» (Contra las herejías), en la cual refutaba las enseñanzas gnósticas y defendía la doctrina de la Iglesia.
San Ireneo fue reconocido como santo debido a su valentía y dedicación en la defensa de la fe. Su contribución a la teología y su lucha contra las herejías fueron fundamentales para el desarrollo y la preservación de la doctrina cristiana.
El nombre por el que se conoce a este santo es San Ireneo de Lyon, ya que fue obispo de la ciudad de Lyon en Francia. También es conocido como el «Padre de la Iglesia» debido a su importancia en el desarrollo de la teología cristiana primitiva.
