El 10 de diciembre, Agustín fue santificado. Fue un día de gran importancia. La Iglesia lo reconoció como santo. Agustín de Hipona fue un teólogo influyente. Sus obras siguen siendo relevantes hoy en día. Su contribución a la Iglesia Católica es invaluable. Los fieles lo veneran como modelo de vida cristiana. Su devoción sigue siendo fuerte. La santificación de Agustín fue un gran acontecimiento.
San Agustín, cuyo nombre completo es Aurelius Augustinus Hipponensis, nació el 13 de noviembre del año 354 en Tagaste, una ciudad de la provincia romana de Numidia, en lo que hoy es Argelia. Murió el 28 de agosto del año 430 en Hipona, también en la provincia de Numidia.
San Agustín es conocido por ser uno de los más grandes teólogos y filósofos de la Iglesia Católica. Su vida estuvo marcada por una búsqueda constante de la verdad y una conversión radical al cristianismo. Inicialmente, Agustín fue seguidor del maniqueísmo, una religión dualista que creía en la existencia de dos principios opuestos: el bien y el mal. Sin embargo, a través de su estudio y reflexión, Agustín abandonó esta creencia y se convirtió al cristianismo.
Después de su conversión, Agustín se convirtió en sacerdote y más tarde en obispo de Hipona. Durante su vida, escribió numerosas obras teológicas y filosóficas, siendo su obra más conocida «Confesiones», en la que relata su vida y su búsqueda de Dios.
San Agustín fue canonizado por la Iglesia Católica en el año 1298 por el Papa Bonifacio VIII. Fue reconocido como santo debido a su profundo conocimiento teológico, su influencia en la Iglesia y su santidad de vida. Es considerado uno de los Padres de la Iglesia y uno de los más grandes pensadores de la historia.
El nombre por el que se conoce a este santo es San Agustín de Hipona, en referencia a la ciudad en la que vivió y murió. También es conocido como Agustín de Tagaste, en referencia a su lugar de nacimiento.
