Beata Pina Suriano, nacida en 1915 en Italia, vivió una vida dedicada a Dios, realizó obras de caridad, ayudó a los enfermos, fundó la congregación de las Hermanas Franciscanas Misioneras de Jesús, demostró gran devoción, su labor fue reconocida, fue beatificada por el Papa Francisco, su fiesta se celebra el 19 de mayo, es un ejemplo de entrega y amor.
La Beata Pina Suriano, cuyo nombre completo es Giuseppina Suriano, nació el 19 de mayo de 1915 en el pequeño pueblo de Partinico, en la provincia de Palermo, Sicilia, Italia. Falleció el 8 de marzo de 1950 en el mismo lugar.
Pina Suriano vivió una vida dedicada a la fe y al servicio a los demás. Desde muy joven, sintió una profunda vocación religiosa y se unió a la Congregación de las Hermanas de San José de la Aparición en 1934. Durante su vida religiosa, se destacó por su humildad, su amor por los pobres y su dedicación a la oración.
La Beata Pina Suriano es conocida por su vida de sacrificio y sufrimiento. A los 23 años, contrajo una enfermedad que la dejó paralizada y postrada en cama durante los últimos 15 años de su vida. A pesar de su sufrimiento, Pina mantuvo una profunda fe y una alegría contagiosa, convirtiendo su enfermedad en una ofrenda por la salvación de las almas.
Pina Suriano fue beatificada por el Papa Juan Pablo II el 20 de marzo de 2005. Fue reconocida como un ejemplo de santidad y virtud, y su vida se considera un testimonio de amor y entrega a Dios. Su nombre por el que se conoce como santa es «Beata Pina Suriano».
