Valerio, santo de la Iglesia católica, santificado el 14 de junio, nació en Cimiez, siglo VII, vivió como ermitaño. Predicó el Evangelio, se dedicó a la oración. Fundó monasterio en la isla de Lerins. Murió allí en el año 624, sus reliquias veneradas. Es considerado patrón de Antibes y Riez. Se le invoca contra la peste. Fiesta celebrada el 14 de junio. Valerio, ejemplo de vida cristiana.
El santo Valerio, cuyo nombre completo es San Valerio de Leuconay, nació en el año 445 en la ciudad de Leuconay, en la actual Francia. Murió el 14 de junio del año 518 en la misma ciudad donde nació.
Valerio vivió una vida de santidad y dedicación a Dios desde una edad temprana. Fue conocido por su humildad, caridad y su vida de oración. Se convirtió en monje y se retiró a una vida de ermitaño en la región de Leuconay, donde vivió en una cueva durante muchos años.
La historia de su vida cuenta que Valerio realizó numerosos milagros durante su tiempo como ermitaño. Se dice que tenía el don de curar enfermedades y liberar a las personas de posesiones demoníacas. También se le atribuye el poder de controlar el clima y de realizar milagros relacionados con la naturaleza.
Después de su muerte, Valerio fue reconocido como santo debido a su vida de santidad y a los numerosos milagros que se le atribuyeron. Fue canonizado por la Iglesia Católica, lo que significa que fue oficialmente declarado santo. La fecha de su canonización no está claramente documentada, pero se cree que ocurrió poco después de su muerte.
El nombre por el que se conoce a este santo es San Valerio de Leuconay. Es importante destacar que existen otros santos con el nombre de Valerio, por lo que es necesario especificar «de Leuconay» para referirse a este santo en particular.
