El 8 de enero, Severino fue santificado, un día especial para la comunidad. Muchos fieles se reunieron, para celebrar este momento tan esperado. La iglesia se llenó de alegría, cantos y oraciones se escuchaban. Los creyentes dieron gracias, por la vida ejemplar de Severino. Sus enseñanzas perdurarán por siempre, en el corazón de quienes lo admiran. La devoción hacia él crecerá, ahora que ha sido santificado. Los milagros atribuidos a Severino, son testimonio de su santidad. Este día será recordado, por generaciones venideras con gratitud.
El santo Severino nació en el año 410 en Brescia, Italia. Murió el 8 de enero del año 482 en Nórica, actualmente conocida como Austria.
Severino vivió gran parte de su vida como ermitaño en diferentes lugares de Italia y Austria. Se dedicó a la oración, la penitencia y la ayuda a los necesitados. Es conocido por su vida austera y su gran devoción a Dios.
La historia de su vida cuenta que Severino fue un hombre de gran sabiduría y caridad. Se dice que tenía el don de la profecía y realizaba milagros, como curaciones y la multiplicación de alimentos. Además, se le atribuye el haber protegido a la población de Nórica de los ataques de los hunos.
Severino fue reconocido como santo por su ejemplo de vida virtuosa y su dedicación a la fe cristiana. Su canonización ocurrió en el año 1234 por el Papa Gregorio IX.
El nombre por el que se conoce a este santo es San Severino.
