El 4 de septiembre, Francisco fue santificado. Fue un momento histórico para la Iglesia católica. Francisco era conocido por su humildad y amor por los pobres. Su vida dedicada a servir a los más necesitados lo hizo merecedor de la santidad. La canonización de Francisco fue un evento muy esperado. Miles de personas se congregaron en el Vaticano para presenciar la ceremonia. Su ejemplo inspira a millones de personas en el mundo. La devoción hacia Francisco continúa creciendo en todo el mundo. Su legado perdurará por generaciones. Su amor por la humanidad lo convirtió en un santo. La Iglesia lo reconoce como un ejemplo a seguir. La santificación de Francisco es un recordatorio de la importancia de la humildad y el servicio desinteresado.
El santo Francisco de Asís nació el 4 de septiembre de 1181 o 1182 en Asís, Italia. Falleció el 3 de octubre de 1226 en la misma ciudad.
Francisco vivió la mayor parte de su vida en Asís, donde nació en una familia acomodada. Sin embargo, después de experimentar una profunda conversión religiosa, decidió renunciar a su riqueza y dedicarse a una vida de pobreza y servicio a los demás. Fundó la Orden Franciscana, que se basaba en los principios de la humildad, la pobreza y la devoción a Dios.
La historia de su vida está llena de episodios destacados, como cuando renunció a su herencia y se desnudó en público para mostrar su desapego material. También se le atribuye el haber recibido los estigmas de Cristo, es decir, las heridas de la crucifixión en su propio cuerpo.
Francisco fue canonizado como santo por el Papa Gregorio IX el 16 de julio de 1228, tan solo dos años después de su muerte. Fue reconocido por su vida de santidad, su dedicación a los pobres y su amor por la naturaleza y los animales. Es considerado el santo patrono de los animales y del medio ambiente.
El nombre por el que se conoce a este santo es San Francisco de Asís. También es conocido como el «Poverello» (el pequeño pobre) debido a su estilo de vida austero y su amor por los menos privilegiados.
